Solamente pensaba alejarme, un mes y unos días creía que servían para olvidar todo. Hacia mas de una semana que no te nombraba, que no te recordaba, que no sabia absolutamente nada de vos. Decidí alejarme de vos, por que me sentí dejada de lado y sin decirte nada supuse que vos te darías cuenta que es lo que me pasaba. Sin embargo a mi ausencia no la notaste, por que no recibí ninguna noticia tuya. Cuando por fin tomaba cartas en el asunto y prefería dejarte de lado, cuando todo por fin dejaba de girar en ti en mi vida. Me dijiste solo dos palabras para que yo me erizara y no pudiera resistirme a la tentación de hablarte o aunque sea mirarte. Nunca había pensado/escuchado eso de vos , ese -te extraño- sonaba tan distinto, sonaba hasta creíble , me sonaba a que en verdad lo estabas sintiendo y claro si yo me estaba muriendo por dentro sin saber nada de vos como podría no decirte -yo también- si a la mañana me acordaba de ti, si mi tono de llamadas en mi celular era tu canción si releía los últimos mensajes cada dos por tres. Pero adopte una capa contra vos, adopte la forma de no hablar, de no querer decir a nadie que estabas aun en mi, y vos sabio me ganaste de mano. Vos entendiste lo que a mi me pasaba, vos me conociste tanto que supiste volver a estar acá. Yo ciega creí, confié y seguí. Y ahora es cuando no me arrepiento, por que se que si no te hubiera contestado -yo también- hoy no estaríamos acá, no estaríamos diciéndonos -amor, ven que yo estoy con vos.