Gargantas ocupas de un deseo que era el mismo de los dos, cuerpos envueltos en llamas provocados por la pasion que (a pesar de todo) nunca negaron como esa atraccion. Se trataba de nuestros cuerpos juntos, mi piel contra tu piel y nuestra llama que nunca se apagó.
Y cada vez que nos volvemos a ver entendemos que la piel no miente y miles de palabras no existen ante un beso húmedo que nunca podrá apagar ese amor que existe entre vos y yo.