Tan solo deseo, que me ames. Tus párpados serán un mantón bordado en sueños, bajo él esconderé mi desnudo corazon adolescente. Del frío aliento del mundo escaparemos, caminando los dos juntos por un cielo de besos. A mi pobre alma solitaria la dejaste encadenada de tu abrazo, áspera soga y sedoso cordel que me retiene, y tus caricias son a la vez, la rosa y sus espinas. De la dulce cárcel de tus labios, por tu amor me convertí en prisionera, condenada a vivir amándote, por siempre.