En toda fidelidad verdadera existe una simbiosis constante entre el sentido de lo eterno y el del cambio.
Cuando me doy cuenta de que las cosas cambian a tal punto que yo no pueda darte nada más. o no puedo recibir nada más de ti, estoy en mi derecho de ser infiel. Cuando el compromiso es ilusión; la ruptura no es infidelidad. Despertarse de un sueño no es traicionar.