Era la hora de huir, Y se fue sin decir: llámame un día. Desde el balcón, lo vi perderse en el trajín de la gran vía. Y la vida siguió, como siguen las cosas que no tienen mucho sentido, Una vez me contó un amigo común, que lo vio donde habita el olvido.
La pupila archivó Un semáforo rojo, Una mochila, un peugeot Y aquellos ojos miopes Y la sangre al galope por mis venas Y una nube de arena dentro del corazón, Y esta racha de amor sin apetito. Los besos que perdí, por no saber decir te necesito. Y la vida siguió, Como siguen las cosas que no Tienen mucho sentido. Una vez me contó un amigo común, que lo vio Donde habita el olvido..