-¿Es egoísta de mi parte el querer que sea sólo para mí?
La voz fue sólo un murmullo, suave y aterciopelado, qe se fundió con el aire.
-Sí, lo es-respondió la vocecita de su cabeza.
-¿Por qué?
-Porque es de ella, siempre lo ha sido. Y tú lo sabes.
(Pero no por eso la certeza dejaba de doler)